Japonesa traviesa chupa polla con sus labios carnosos
Desde que la vi en la tienda, no podía sacarme de la cabeza sus labios gruesos y esa forma de morderse los labios mientras me atendía. Un día, después de cerrar, se quedó limpiando sola y supe que era mi oportunidad. Sin decir nada, cerré la puerta con seguro y me acerqué hasta quedar a centímetros de su cara, sintiendo cómo su respiración se aceleraba. Con una sonrisa pícara, se arrodilló y me bajó el pantalón con las manos temblorosas, dejando al descubierto mi polla dura como roca. Su boca cálida y húmeda envolvió mi verga mientras sus labios carnosos apretaban con fuerza, haciéndome gemir sin control. Movía su cabeza adelante y atrás, chupando con desesperación, y cada vez que sentía que iba a correrme, se detenía para torturarme un poco más. Sus ojos llenos de lujuria me miraban mientras sus dedos jugaban con sus tetas, masajeándolas con fuerza. Cuando ya no aguanté más, la agarré del pelo y le metí la polla hasta la garganta, sintiendo su garganta apretarse alrededor de mi verga. Entre gemidos ahogados, me corrí en su boca, llenando sus labios de leche caliente. Ella tragó todo, relamiéndose después con una sonrisa satisfecha y sus labios brillantes de mi semilla.