Jade Presley se deja dominar mientras la empotran como una esclava obediente
Te voy a contar cómo Papi Rodríguez me encontró trabajando en el jardín con mi culo apretado en esos shorts cortos, sudando bajo el sol, y ni siquiera me dejó terminar antes de ordenarme que me arrodillara. ¿Sabes esa mirada de depredador que tienen los hombres cuando ya saben que van a follarte sin piedad? Pues él la tenía. Me dijo que me quitara la ropa 'como la puta sumisa que eres' y yo, con ese coño ya chorreando de anticipación, obedecí. Primero me hizo chupar su polla grande y dura hasta que me llenó la boca de leche, tragando cada gota como la buena esclava que soy. Después me tiró boca abajo en la mesa del jardín, me abrió las piernas de par en par y me metió la verga entera de golpe, tan fuerte que me hizo gritar. Sentía cómo me estiraba por dentro, cómo cada embestida me acercaba al orgasmo sin que él me diera permiso para correrme. 'No te atrevas a venirte sin que yo te lo diga', gruñó, y yo, con las tetas aplastadas contra el madera, solo podía gemir y rogar. En más de 12 minutos de escena, me folló en todas las posiciones: conmigo a cuatro patas, conmigo montándolo, y hasta con su polla enterrada en mi garganta mientras me agarraba del pelo. Cuando por fin me dejó correrme, fue tan intenso que hasta las piernas me temblaron, pero él no paró hasta llenarme el culo de leche, marcando su territorio. Y si crees que no te gustaría estar en el lugar de Papi, es porque nunca has sentido el poder de tener a una mujer como yo temblando de placer bajo tus órdenes.