Hermanastra provocadora masturbándose con mis calzoncillos
Esa tarde en el cuarto de lavado, Penelope Kay ya llevaba horas provocando sin piedad. Se paseaba en tanga frente a su hermanastro, rozándole el brazo cada vez que pasaba, hasta que él no aguantó más y le lanzó sus calzoncillos sudados. La muy perra los olfateó como una adicta, metiéndoselos en la boca mientras se abría de piernas para meterse los dedos en el coño mojado. Austin Pierce la observaba con la polla dura, viendo cómo se retorcía de placer, gemía y se chupaba los labios con sus propios jugos. La hermanastra provocadora masturbándose no era suficiente, así que se subió encima de él en cowgirl, hundiendo esa polla gruesa hasta el fondo de su concha apretada. Los gemidos se mezclaban con el sonido de sus caderas chocando, hasta que él la volteó de golpe para empotrarla contra el suelo, agarrándole las tetas mientras le metía la verga como si fuera una puta barata. La corrida le cayó directa en el culo, marcándola como su propiedad. La próxima vez, la muy zorra no se escapará tan fácil.