Descubro a la hija del pastor desnuda en su cama
El pastor me invitó a su casa por un tema de la iglesia y al entrar al cuarto vi que la puerta estaba entreabierta. La hija, una morena de dieciocho años con curvas de infarto y piel dorada, yacía sobre la cama completamente desnuda, mordiéndose el labio inferior mientras se acariciaba el coño con dedos temblorosos. Al principio no podía creer lo que veía, pero mi verga se endureció al instante al ver cómo su cuerpo delgado temblaba con cada gemido ahogado. Sin pensarlo dos veces, cerré la puerta con llave y me lancé sobre ella como un animal en celo, sintiendo el calor húmedo de su sexo contra mi muslo al acercarme. Ella abrió los ojos de golpe y, en vez de gritar, soltó un suspiro caliente mientras sus manos se aferraban a mis hombros, clavándome las uñas como si no quisiera soltarme nunca. Le lamí los pezones duros como piedras, sintiendo cómo su respiración se aceleraba y su coño se empapaba más con cada lametón, mientras sus gemidos se volvían más fuertes y desesperados. La empujé contra el colchón y le abrí las piernas de golpe, hundiendo mi polla negra y gruesa en su coño apretado sin piedad, escuchando cómo sus gritos llenaban la habitación mientras sus caderas se levantaban para recibir cada embestida salvaje. La empalé contra el colchón con fuerza, sintiendo cómo su carne se retorcía bajo mi peso y cómo su coño chorreante se adaptaba a mí como si estuviera hecho para mi verga. Sus muslos temblaban, sus gemidos eran música para mis oídos y cada vez que la penetraba hasta el fondo, podía sentir cómo su útero se contraía alrededor de mi polla, rogando por más. No tardé en notar que estaba a punto de correrse, así que le agarré el pelo y le susurré al oído que se viniera para mí, mientras mis embestidas se volvían más brutales, llenando su conejita de leche espesa sin piedad. Cuando por fin eyaculé dentro de ella, la sentí temblar de placer y su coño convulsionó alrededor de mi verga, ordeñándola hasta dejarla seca mientras su cuerpo se arqueaba en un orgasmo que le duró minutos enteros.