Della Dane provoca a Sara Jay con su culo enorme al aire libre
—¿Así que quieres jugar? —Della Dane le susurró con una sonrisa traviesa, ajustándose el tanga que apenas cubría su culo enorme mientras Sara Jay la miraba con los ojos vidriosos de deseo. No era la primera vez que la provocaba, pero hoy no iba a dejarla ir sin más. Te acercaste, sintiendo cómo el calor de la tarde se mezclaba con el aroma dulce de su coño mojado, y sin dudarlo, le arrancaste el tanga con los dientes, dejando al descubierto su raja abierta y palpitante. Della se rió al ver tu urgencia, pero cuando te inclinaste y empezaste a chuparle los labios hinchados, su risa se convirtió en gemidos ahogados. La agarraste por las caderas, hundiendo la lengua en su coño hasta que sus muslos temblaron, y entonces Della te empujó contra el césped, montándote con fuerza mientras sus tetas enormes rebotaban libremente. Te corriste dentro de ella, pero Della no se detuvo, moviendo las caderas con más intensidad, frotando su clítoris contra tu polla hasta que gritó de placer. Ahora, mientras el sol se ponía, Della te miraba con esa sonrisa de satisfacción que solo una puta experimentada puede tener, pensando en todas las formas en que iba a hacerte sufrir la próxima vez.