Coroa folla novato tatuado en público y lo deja temblando
Pretinhabblinda sabía exactamente cómo provocarme. Desde que me mandó esa foto con el short ajustado y la camiseta levantada, supe que iba a acabar así. Me lo encontré en la playa, todo tatuado y con esa sonrisa de novato que cree que aguanta todo. Pero cuando me agaché para ajustarme el bikini y le dejé ver mi culo al aire, ya no hubo vuelta atrás. 'Vamos a un lugar más tranquilo', me susurró, y en menos de cinco minutos ya tenía su polla dura contra mi cadera. No perdí el tiempo: me arrodillé en la arena y se la metí entera en la boca, sintiendo cómo gemía y se agarraba a mi pelo. 'Así no vas a durar ni dos minutos', le dije, y me levanté para sentarme sobre él de golpe, clavándome su verga hasta el fondo. Más de diez minutos de empotrarme contra las rocas, con mi coño mojado chorreándole por las piernas y él gruñendo como un animal. Cada vez que intentaba parar, yo le apretaba los huevos y le decía 'sigue, cabrón, que esto no ha terminado'. Al final, cuando se corrió dentro de mí, todavía le quedaban fuerzas para agarrarme del pelo y decirme: 'La próxima vez te voy a reventar ese culo, vieja'.