Alika Love se venga del marido con el culo de su vecino
El sofá de la sala estaba manchado de sudor y saliva cuando te voy a contar cómo Alika Love decidió que era hora de cobrarle al cornudo. El vecino, un tipo con una polla que no cabía en ningún tanga, ya llevaba semanas mirándole el culo a mi marido cuando yo salía a regar las plantas. Pero hoy no hubo flores, hubo venganza. Le abrí la puerta en tanga, con el coño ya mojado de solo pensar en lo que le esperaba. Lo empujé contra el sofá, le arranqué el pantalón y le mostré el culo que tanto le gustaba espiar. '¿Te gusta mi trasero, pervertido?', le susurré mientras me agachaba y le metía la lengua hasta la garganta. El tipo no podía ni gemir, estaba tan duro que su polla ya goteaba. Me paré en cuatro patas, le ordené que me empotrara por atrás y sentí cómo su verga gruesa me abría el culo de una estocada. Cada embestida era más fuerte, más profunda, hasta que sus huevos chocaban contra mi coño. El vecino me agarraba las nalgas, las separaba, me las apretaba mientras me follaba como si fuera su última noche en la Tierra. Yo gritaba, le pedía más, le decía que era mejor que mi marido, que su polla era más grande, más dura, que me llenaba por completo. Cuando ya no aguanté más, me corrí gritando, con el culo temblando y el vecino todavía embistiendo como un animal. Al final, se vino dentro de mí, llenándome hasta que su leche me escurría por los muslos. Y cuando mi marido llegó, olió el sexo en el aire y supo exactamente qué había pasado. Su cara de cornudo fue el mejor premio de todos.