Adira Allure mama la polla enorme de Jay Romero
La oficina está en silencio, solo el zumbido del aire acondicionado rompe el vacío mientras Adira Allure se arrastra bajo el escritorio de Jay Romero, sus tetas pesadas rebotando contra sus muslos. Ella lo mira con complicidad, sabiendo que en cualquier momento podría entrar el jefe, pero no puede resistir la tentación de esa verga dura que ya palpita entre sus labios. Jay Romero le agarra el pelo, guiando su cabeza hacia abajo hasta que la tiene entera en la boca, ahogándose con el grosor mientras sus ojos se llenan de lágrimas. Adira gime en silencio, el sonido amortiguado por la polla que le llena la garganta, sus manos apretando los muslos de Jay para no hacer ruido. Él la empota contra el borde de la silla, metiéndosela más hondo con cada embestida, el ruido de la saliva mezclándose con el crujido de la madera. Ella escucha pasos en el pasillo y se paraliza, pero Jay no se detiene, follándole la boca con furia mientras sus tetas rebotan contra el suelo. Adira siente el calor subiendo por su coño, cada lamida y chupada la acerca más al borde, pero sabe que si alguien los descubre, todo se arruinaría. Jay Romero gruñe, agarrándole la cara con fuerza mientras le vacía la carga en la garganta, el semen caliente llenándole la boca. Adira traga rápido, limpiando cada gota con la lengua, y piensa cómo demonios va a explicar por qué tiene los labios hinchados y los ojos llorosos si aparece el jefe ahora mismo.